martes, 23 de julio de 2013

O Berlín máis escondido. Teufelsberg.

Quédanme dúas semanas escasas en Berlín que penso aproveitar todo o que non fixen porque "inda me queda tempo". Hoxe fun a Teufelsberg (Montaña do Demo), unha visita, para min, máis que recomendable. Teufelsberg é a única montaña de Berlín e, de feito, non é unha montaña verdadeira, se non que son as ruinas de unha universidade da época de Hitler tapadas con terra. O que se pode ver nas fotos é unha base estadounidense que leva pechada e abandoada dende o 1992. Teufelsberg aséntase ó oeste de Berlín, en Grünewald, un mar verde que se extende durante km e km en tódalas direccións, as vistas son, desde logo, inmellorables. Como unha imaxe vale máis que mil palabras que mellor que poñer unhas cantas.












martes, 11 de junio de 2013

A los alemanes les encanta el Gurke.

A los alemanes les encanta el pepinillo (Gurke, de aquí en adelante, así, con mayúscula, para que esté bien la ortografía). Los alemanes adoran el Gurke, nos rodea, está en todas partes, hasta en los bocadillos de jamón y queso. A mi se me va a acabar el Gurke, no es que me guste, es que simplemente ya me había acostumbrado a quitarlo del bocadillo. A partir de ahora todos mis Gurke los veré con fecha de caducidad. La fecha de caducidad está desde el principio, y yo lo sabía. Pero empiezo a ser consciente de ellos. Yo me iré y los alemanes seguirán amando el Gurke.

lunes, 10 de junio de 2013

Das Ende

Das Ende ist nicht mehr weit weg. Ich sehe es da in die Ecke. Es wartet auf mich, aber ich habe noch zu viel zu tun. Ich versuche mich zu verstecken. Es geht nicht. Das Ende ist schon fast hier. Ich will nicht.


viernes, 17 de mayo de 2013

17 de maio

Feliz día das nosas letras, malia que estea case finado.






Deixo unha canción nesta fermosa lingua que sempre me gustou

lunes, 13 de mayo de 2013



Adios, ríos; adios, fontes;
adios, regatos pequenos;
adios, vista dos meus ollos;
non sei cando nos veremos.
Miña terra, miña terra,
terra onde me eu criei,
hortiña que quero tanto,
figueiriñas que prantei,
prados, ríos, arboredas,
pinares que move o vento,
paxariños piadores,
casiña do meu contento,
muiño dos castañares,
noites craras de luar,
campaniñas trimbadoras,
da igrexiña do lugar,
amoriñas das silveiras,
que eu lle daba ó meu amor,
camiñiños entre o millo,
¡adios, para sempre adios!
¡adios groria!¡adios contento!
¡Deixo a casa onde nacín,
deixo a aldea que conozo
por un mundo que non vin!
Deixo amigos por estraños,
deixo a veiga polo mar,
deixo, en fin, canto ben quero...
¡quen pudera non deixar!

Mais son probe e, ¡mal pecado!,
a miña terra n'é miña,
que hastra lle dan de prestado,
a beira por que camiña
ó que naceu desdichado.
Téñovos, pois que deixar,
hortiña que tanto amei,
figueiriña do meu lar,
arboriños que prantei,
fontiña do cabañar.
Adios, adios, que me vou,
herbiñas do camposanto,
donde meu pai se enterrou,
herbiñas que biquei tanto,
terriña que nos criou.
Adios virxe da Asunción,
branca como un serafín;
lévovos no corazón:
Pedídelle a Dios por min,
miña Virxe da Asunción.
Xe se oien lonxe, moi lonxe,
as campanas do Pomar;
para min, ¡ai!, coitadiño,
nunca máis han de tocar.
Xa se oien lonxe, máis lonxe
Cada balada é un dolor;
voime soio, sin arrimo...
¡Miña terra!, ¡adios!, ¡adios!
¡Adios tamén, queridiña!...
¡Adios por sempre quizais!...
Dígoche este adios chorando
desde a beiriña do mar.
Non me olvides, queridiña,
si morro de soidás...
tantas légoas mar adentro...
¡Miña casiña!, ¡meu lar!


Rosalía de Castro,
Castares Gallegos 17 Maio 1863

jueves, 2 de mayo de 2013

23


Una que se hace mayor. Una que hace nada estaba nerviosa por si se podría bañar en la playa en su primera excursión de fin de curso (aún recuerdo llegar al médico el día que me quitaron los puntos de la operación de apendicitis con 9 años y preguntarle al médico acojonada  que si me podría bañar en la playa la semana siguiente) ahora está pensando que hacer al acabar la carrera. Son 23 años a mis espaldas, para unos soy una vieja, para otros una yogurina, para mi son los justos y necesarios. ¿Para que más o para que menos si estoy en la mejor época de mi vida hasta ahora? Probablemente yo no sea como el buen vino y no mejore con los años, hace mucho tiempo que dejé de ser una niña de anuncio. Pero, la verdad, no quiero ser una niña de anuncio, estaba bien ser mona antes, ahora, creo que no lo necesito. 23 es un buen número, me gusta. Pienso disfrutarlos. Los que lean esto que disfruten el número que quieran, los que tengan, más o menos.

jueves, 25 de abril de 2013

Rosalía de Castro I



Nasin cand' as prantas nasen,

No mes das froles nasin,

Nunh' alborada mainíña,

Nunh' alborada d' abril.

Por eso me chaman Rosa

Mais á dó triste sorrir

Con espiñas para todos

Sin ningunha para tí.

Dés que te quixen, ingrato,

Tod' acabou para min,

Qu' eras tí para min todo

Miña groria e meu vivir.

De que pois te queixas, Mauro?

De que pois te queixas, di,

Cando sabes que morrera

Por te contemplar felis?

Duro crabo me encrabaches

Con ese teu maldesir,

Con ese teu pedir tolo

Que non sei que quer de min,

Pois dinche canto dar puden

Avariciosa de ti,

O meu corason che mando

C' unha chave par' ó abrir,

Nin eu teño mais que darche,

Nin ti mais que me pedir.



Rosalía de Castro, Cantares Gallegos (17 Maio 1863)




Este ano fanse 150 anos da da publicación de Cantares gallegos. Na miña humilde opinión Rosalía merece moito máis que unha entrada o dia 17 de maio. A miña primeira homexa será poñer aquí os dos poemas que máis me gustan.

sábado, 13 de abril de 2013

Decepción

A verdade é que estou decepcionada. Igual é simplemente que esta non está sendo unha boa semana, pode ser que onte tiven un mal día, pode ser que hoxe non estea sendo unha boa mañá, pode ser que non estea no meu mellor momento, pero estou decepcionada. Alemaña era o paraíso, e resulta que o paraíso é peor que o inferno. Non me malinterpretedes, estou moi contenta aquí, de feito, comezo a ver que o erasmus vai acabar e non quero, pero malia todo estou decepcionada. Non quero escribir con este estado de ánimo. Despídome e quedo coa miña decepción.

MIR 2014-2015, imos aló

domingo, 7 de abril de 2013

Reisen

Ich fahre sehr gerne. Ich bin Heute zurück gekommen und denke schon in die nächste Reise. Ich kann nur sagen: Dresden, du bist so wunderbar! Die Stadt ist ziemlich schön, klein und eindrücklich.







Nächstes Reiseziel: Ungarn, Budapest

domingo, 31 de marzo de 2013

KZ Sachsenhausen


Visita a Sachsenhausen, campo de concentración en Oranienburg, ó norte de Berlín. Dende logo, paga a pena

viernes, 22 de marzo de 2013

Carpe diem

Música suave de fondo, la lluvia repiqueteando contra los cristales, una taza de café humeante, una manta que le tapase las piernas y la pantalla del ordenador con un nuevo documento en blanco. Tenía todo lo que necesitaba, lo que siempre dijo que necesitaba para escribir la novela que la sacase, por fin, del anonimato y del restaurante en que era camarera. Lo tenía todo, la atmósfera era la ideal. Estabilidad económica en tiempos de crisis, estabilidad emocional con una mujer mucho mejor de lo que merecía y un moderno loft desde el que podía contemplar la ciudad condal entera. Lo único que le faltaba era la idea genial, la inspiración, y quizás también un poco de rebeldía para salirse de lo establecido.
Cerró el documento en blanco cuando oyó la llave en la cerradura. Abrió la primera publicación de Facebook que vio que resultó ser una foto de su hermana borracha intentando escanciar sidra. La imagen no pudo menos que arrancarle una sonrisa. Recibió a su novia con una enorme sonrisa mientras pensaba que no merecía la pena preocuparse, la inspiración siempre podía venir y cuanto más la buscase, menos iba a aparecer. Abrazó el cuerpo menudo de su compañera y mientras su olor le inundaba las fosas nasales decidió que, a partir de ese momento, carpe diem y a apuntar todo lo que viese. Quizás algún día podría juntar todas esas imágenes y componer una gran novela, aunque nadie la leyese.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Benvida, primavera

Así recibimos a primavera en Berlín

Tiergrten

Schloss Bellevue

Formas de combati-lo frío

Tiergarten

sábado, 2 de marzo de 2013

Berliner Loch


Berliner Loch
Kapitalismus vs Gechichte

Ich hoffe es ist nur ein Alptraum. Kapitalismus kann nicht gewinnen. Trotzdem hat er Heute einen Vorteil, die Demolierung hat schon angefangen.

sábado, 23 de febrero de 2013

Rugby




"El rugby es un deporte de bestias jugado por caballeros y el fútbol es un deporte de caballeros jugado por bestias"

martes, 5 de febrero de 2013

Máquinas de escribir

Una máquina de escribir no es cualquier cosa. Una máquina de escribir no es un ordenador en el que puedes hacer y deshacer a tu antojo. Una máquina de escribir no es un lápiz con una goma al final. Una máquina registra todo, los errores, los aciertos y las incertidumbres. Eso me decía mi abuelo siempre que era pequeña. Decía que una máquina de escribir es un tesoro porque una máquina de escribir es como la vida misma, sus fallos siempre quedan ahí. Mi abuelo nunca llegó a tocar un ordenador, vivío la revolución que trajeron claro está, pero siempre fue fiel a su máquina de escribir. Acostumbraba a sentarse en su rincón, con una taza de té preparada por mi abuela, un pálido rayo de sol calentando su espalda y escribir. Solía aporrear la máquina de escribir con insitencia, casi con furia y durante una media hora al día se fugaba de nuestra casa para visitar mundos exóticos y fantásticos.
Mi abuelo tenía ese ritual diario con su máquina de escribir. Todo lo que escribió lo leímos postúmamente, en vida siempre guardó sus escritos en un armario bajo siete llaves. Todos, salvo uno. Un día de primavera de hace muchos años, cuando yo aún era pequeña, mi abuelo me puso en sus rodillas y me dio un beso en la frente.
-¿Sabes que día es hoy, nena?-. Recuerdo que en mi infancia rebelde sólo quería zafarme de su abrazo de oso.
-Martes, hoy tuvimos gimnasia en el cole-. Muy a mi pesar tuve que aceptar que él era más fuerte que yo, así que no tuve más remedio que cruzarme de brazos y enfurruñarme.
-Martes 23 de febrero de 1999. Hoy hace 40 años que escribí por primera vez en esa máquina de escribir. ¿Y sabes que fue lo que escribí?
-Y yo como lo voy a saber, abuelo, si ni siquiera había nacido. Y además, nunca le dejas a mamá leer lo que escribes.
-Tu madre no había nacido tampoco, nació 3 años después. Pero mira, nena, tal día como hoy 40 años escribí por primera vez en esa máquina de escribir. Yo acaba de cumplir 23 años y la máquina de escribir fue un regalo de cumpleaños de un tío mío que se había ido a hacer las américas y había triunfado. Como vivía con mi madre desde que vivió viúda yo siempre había sido su sobrino favorito, y cuando se enteró de que me gustaba leer compró la máquina de escribir y me la regaló por mi cumpleaños. Sólo me dijo que la usase bien, porque uno no podía borrar lo que expresaba con ella, que no la usase a la ligera. Así que me pasé 2 meses admirando la máquina sin atreverme a estrenarla. Hasta un 23 de febrero. Recuerdo la fecha porque fue cuando empecé a trabajar en la librería del don Roberto. Cuando volvía de mi primer día con él me crucé por la calle con los nuevos vecinos, parecían una familia completamente normal, pero la moza que iba con ellos era la mujer más bonita que había visto en mi corta vida. Ojos verdes, pelo rubio y una sonrisa enorme enorme que no sólo pertenecía a la boca, cuando sonreía parecía sonreir con todo el cuerpo. Los saludé educadamente y en cuanto entré en casa me senté delante de la máquina, cogí papel y, por primera vez, escribí.
-¿Esa chica era abuela?- a regañadientes tuve que reconocer que me gustaba la historia.
-¡Claro que era tu abuela! Ya te dije que con una máquina de escribir permanece, los fallos y los aciertos. Y tú abuela fue el mejor acierto de mi vida. Pero mira, tengo algo para ti.
Introdujo la mano en una caja y sacó una vieja carta.
-Toma, neniña, quédatela y cuídala muy bien. Las máquinas de escribir son como la vida, recuérdalo, queda lo bueno y lo malo, perdura, no puedes borrarlos y además, son perfectas para escribir cartas de amor.

lunes, 4 de febrero de 2013

Willkommen in Berlin





Seguramente el señor Rajoy ni nos vio. Pasaron varios coches escoltados por otros tantos policías en moto, furgones y demás cuerpos de seguridad alemanes. Remarco: eran policías, normales y corrientes, no antidisturbios, policías que te pedían que te alejaras, que estabas pasando la Grenze (frontera). Porque si, hubo frontera, la frontera entre ellos, los que pasaron rápido con sus coches, los que ni miraron, los de las lunas tintadas, y nosotros, los que nos mojamos, pasamos frío, les tiramos sobres y gritamos, gritamos mucho, con todas nuestras fuerzas, hasta desgañitarnos. Éramos unas 700 personas al frío y a la lluvia, decenas de pancartas en castellano y alemán, alguna bandera republicana y, sobre todo, éramos cabreo e indignación.




Un sobresueldo no es un sueldo que viene en sobres.
Los "aventureros" de Berlín te saludan.
#rajoydimision





Sé que usted nunca me va a leer, señor Rajoy, pero tengo que preguntarle algo. ¿Con que cara mira uno a la señora Merkel cuando viene de ser recibido por una manifestación en un país extranjero? ¿No se le cae la cara de vergüenza?

jueves, 31 de enero de 2013

Asco y vergüenza




Voy a llorar, de verdad, voy a llorar, ¿que diablos pasa en España? En cualquier país civilizado por menos de un décimo de lo que está saliendo a la luz últimamente habrían dimitido en bloque TODOS, aquí lo único que hacen es echar balones fuera, la culpa es de otro, ellos son más malos, es todo mentira. Esto es una república bananera, un país de pandereta, una casa de putas.

Los miserables, no es la mejor película, ni se le parece, pero deberíamos aprender algo de ella.

Asco y vergüenza

miércoles, 30 de enero de 2013

Longa noite de estudio.

Naquelas noites de peche estudiantil lembraba os veráns da súa infancia. De cando en vez erguía a cabeza das miles de letras que bailaban nos libros diante súa e a súa mirada perdíase sen remedio. Estes momentos de paz interior, de mirada ensoñadora e de sorriso esquivo eran cada vez máis frecuentes. Tiña en especial unha imaxe na cabeza. Tería uns 8 ou 9 anos, inda levaba o pelo sempre recollido en dúas longas trenzas que enmarcaban coma unha coroa de lume unha cara pálida e pecosa. Aquel día vestía un vestido branco moi lixeiro e un sombreiro de palla roto e vello que lle viña excesivamente grande. Ía moita calor, demasiada,  malia levar o sombreiro do seu pai queixábase de que a cabeza se lle torraba. Lembraba ter corrido moito ese día, ela soa coa súa veciña. Non lembraba máis dese dia, só a calor intensa, o sombreiro, as carreiras coa veciña, e a foto que tiñan as dúas cun sorriso resplandecente, inda que cun dente de menos. A súa mente volvía unha e outra vez a aquel día, unha e outra vez, ata que se dicía que iso non podía ser bo para os estudios, volvía baixar a cabeza e impoñía orde nas letras que danzaban desordeadas. E asi unha e outra vez durante 5 anos.
Imaxe: Templehof Flughafen, Berlín
Festival das cometas
Setembro de 2012

lunes, 21 de enero de 2013

#microrrelato

Escribo tweets que probablemente nunca serán twitteados. Microrrelatos en menos de 140 caracteres. Ilustro la entrada con una foto (previo paso por Instagram) de horas muertas, de libros devorados y de escritos nunca leídos. Escucho de fondo Hoy no te escaparás de Hombres G. Recomiendo encarnecidamente leer la entrada con dicha canción de fondo.



Fue más feliz entre osos que entre peces gordos. Ese folleto que había ojeado con desgana hacía ya 30 años le cambió la vida #microrrelato



Al ver la pistola le entró el pánico y no se resistió más. Esa misma tarde su amante estaba muerto #microrrelato



La caracola que me acerqué a la oreja me contó los secretos del fondo del mar #microrrelato




Planeó toda su vida en el metro, pero en la siguiente parada decidió prefería plasmarla en un papel #microrrelato






domingo, 20 de enero de 2013

Algo sobre as orixes

En días fríos como este é cando máis morriña teño. Que si, que cicloxénese explosiva, que tormenta de toda a vida, pero para min Santiago ten moito máis encanto con chuvia. Isto non é ningunha historia falta de imaxinación e intriga, non é unha retaíla de descripcións que non levan a nada, verbas colocadas de calquera maneira. Isto é un reclamo sobre as miñas orixes, os sitios nos que penso cando falo de morriña. Isto son fotos, anacos de historias que me fan sorrir, rir a gargalladas ou simplemente intres de días sen máis.



Praza do Toural, Santiago de Compostela

25.12.2012
















Praza do Obradoiro, Santiago de Compostela
25.12.2012







Santiago gústame así, mollada, de noite, con familias que pasean, chea de luces e, malia todo, a escuras.


Bentín, preto de Santiago de Compostela

Un día calquera dun ano calquera

A miña casa, as miñas vistas.



Sete Muiños, Guitiriz. Terra da miña nai, os meus avós. Terra dos xogos infantís.



Praia de Cabeiro, o Monte Louro ó fondo.




Praia de Ríosieira, mar aberto



Praia de Cabeiro



Praia de Cabeiro

lunes, 14 de enero de 2013

Sen cobertura (II)

... Era a casa da avoa María e do avó Pedro. Morreran cando ela era unha nena de 3 ou 4 anos, e seus pais non quixeron volver máis, non ata 5 anos atrás, cando decidiran que querían volver ás súas orixes e foron vivir alí. E, malia todo, Carolina non os fora visitar alí nin unha soa vez, non tiña tempo, a tenda, as viaxes, o traballo ocasional como fotógrafa...
-Podes saír do coche, se queres. Dentro hai uns sofás recén tapizados moi cómodos-. Cando Xan lle falou a súa voz chegoulle de moi lonxe, tardou en reaccionar, pero saíu do coche, colleu a súa bolsa se achegou á porta principal, que seu irmán xa deixara aberta para ela. A escuridade era case total, pero por unha vez non lle importaba. Non recordaba nada da casa, tivo que guiarse pola voz do seu irmán que chamaba por ela.
-Aquí durmes ti, é a antiga habitación de mamá, de cando era nova. Eu durmo na de enfronte, na do tío Andrés-. Os ollos de Xan brillaban de emoción. El vivía na cidade tamén, en Vigo, pero sempre se tiña considerado un home de aldea-. Vou acender a auga quente e esas cousas. Volvo agora.
Carolina asentiu ensimismada. Unha vez que quedou soa na habitación sentou na cama e sacou o móbil do peto do pantalón. Seguía sen cobertura. Era todo moi bonito, moi tranquilo, moi aislado. Ela era unha muller de cidade. Tirouse na cama e quitou eses zapatos de tacón tan bonitos, tan altos, tan caros e tan incómodos que calzaba. Iba a ser unha fin de semana moi longa.








Despois de moitos meses sen escribir isto foi o que saíu. Lamento que non sexa o que se espera.

Sen cobertura (I)

Estaba xa farta. Mirou o teléfono unha vez máis, pero a cobertura non volvía. Levaba 2 horas metida naquel coche, e xa había media hora que recibira o último Whatsapp, media hora desconectada do seu mundo. Estábase xa comezando a arrepentir de ter dito que iría cando a voz grave do seu irmán a sacou do seu ensimismamento.
-Carol, non sigas mirando o móvil, non hai cobertura, e non a vas ter. Vas pasar ata a noite de mañá conmigo, non coa túa Blackberry, para iso estamos aquí, recordas?
-Si, si, sintóo, pero é que estaba no medio dunha conversa importante. As rebaixas van comezar dentro de pouco...
-Estás de vacacións, por Deus!- Xan non lle deixou continuar-. Xa estamos chegando á casa da tía Flora, non te preocupes que en 10 minutos estamos na casa de Papá e Mamá.
Carolina non se molestou en responder. Sabía que debía darlle as grazas a seu irmá por levala a coñecer aquel lugar que a penas lembraba, pero ela era unha muller cosmopolita, ou iso quería pensar vivindo na Coruña. Mirou pola ventá e non puido menos que afogar un berro. A medio metro da roda abríase un fondo val de paredes lisas. As árbores loitaban por medrar e chegar ó sol. A exuberante vexetación faría a caída mol, pero as decenas de metros entre o coche e o regato que corría nas sombras faríana, de seguro, mortal.
-E que imos facer se pasa algo? Se hai un accidente como avisamos a unha ambulancia? Que facemos, Xan?
-Carolina Souto Montes, imos á casa na que vivían os nosos pais hai 2 anos, está todo tal cual, non a unha cabaña de pastoreo, hai teléfono, inalámbrico incluso. Agora disfruta da aldea, que xa chegamos.
Puxo o intermitente e, case sen frenar, xirou cara á esquerda para introducirse nun pequeno carreiro no que o coche familiar collía por centímetros. As polas das árbores rozaron a carrocería toda, como se estivesen desexosas de expulsar a eses extraños. De seguro que ese carreiro levaba dous anos se ter visto un coche, desde que os pais de Carolina e Xan morreran no accidente. Carolina apartou instintivamente da xanela, a negrura entre as árbores nunca lle gustara. Tras uns poucos minutos no carreiro a claridade volveu e a antiga casa dos seus pais apareceu ante os seus ollos. Non era grande, nin maxestuosa, non era un palacio, non resaltaba, pero era o complemento perfecto para os carballos que a rodeaban. Carolina rebuscou nas súas memorias máis antigas algún recordo da casa, pero foille case imposible. Unha pequena punzada de culpabilidade a asaltou, tería que ter vido antes. Era a antiga casa dos seus avós maternos, unha casa algo apartada da aldea como moitas outras na Galicia profunda, unha casa pequena, funcional, de pedra, cun pequeno cortello e unhas leiras de ridículo tamaño repartidas polo monte.

domingo, 13 de enero de 2013

Un regalo de reyes

Había una vez, en un reino muy muy lejano vivía un joven noble, heredero de una gran fortuna, que deseaba, en lo más hondo de su ser, liberar a su pueblo de una bestia que lo asolaba desde tiempo atrás. Vaya, ¿queréis saber el nombre del joven? Debe permanecer secreto, pero le llamaremos Karolo, de esta manera la narradora puede seguir con la historia de este intrépido mozo. Prosigamos, Karolo llevaba años luchando contra un cruel ser que asolaba los cultivos, torturaba a los habitantes más fuertes y mataba, sin compasión, a los niños y los ancianos. Nadie osaba pronunciar su nombre real, pero le conocían como Viruso y el solo susurro de su nombre bastaba para borrar toda sombra de alegría de la faz de campesinos y burgueses.

Un frío día de invierno llegaría la batalla definitiva. El joven Karolo, tras años de intensa preparación, se encaminó con su corcel Fajro hacia la montaña Riveroj, donde habitaba Viruso. Cabalgó entre la nieve durante días, con la sóla compañía de Fajro, hablando sólo con el viento, durmiendo al raso y preparando mentalmente el ataque. Tras largos días y más largas noches vislumbró Karolo en el horizonte la silueta de Riveroj. Digo que la vislumbró, pero más bien la intuyó, pues la intensa ventisca no le permitía ver mucho más allá de un par de metros delante suya.

Se acercó hasta las faldas de la montaña y allí descabalgó. Con lágrimas en los ojos despidió a Fajro. Pensando que jamás volvería a verlo se abrazó a su cuello con fuerza, mil imágenes de los años que llevaban juntos cruzaron fugazmente su mente, como un simple susurro que le dio fuerzas para avanzar. Sabía a donde se encaminaba, no así esas tierras pertenecían a su familia. Toda su infancia había transcurrido entre esos árboles. Encontró el camino sin mucha dificultad y se emprendió el ascenso. Cuanto más ascendía le llegaba más claramente el sonido de la respiración tranquila de la bestia.
-Quizás esté dormido-. Masculló Karolo entre dientes.
El frío le calaba los huesos y la armadura se hacía cada vez más pesada, pero cuando vio, por fin, la fortaleza en la que Viruso dormía todo atisbo de miedo abandonó su cuerpo. La adrenalina le hizo correr hacia la puerta del antiguo castillo, transpiraba abundantemente y su respiración y su corazón se aceleraron cuando traspasó la puerta entornada de madera corroída por el tiempo. Corrió en una oscuridad casi absoluta, sólo rota por la tímida luz que penetraba en las viejas aberturas de las ventanas. Se guiaba por el olor de la bestia, el retumbar de su corazón casi le hacía imposible seguir escuchando la respiración, todavía plácida y regular, del bicho.

Y de repente lo vio. Allí. Tumbado en el frío suelo. Con los ojos cerrados. Su pecho subía y bajaba rítmicamente. Dormía. Karolo no se lo pensó, desenvainó la espada y la descargó con toda la fuerza que fue capaz sobre el cuello de Viruso. Una fracción de segundo antes de que el terrible golpe cayera sobre él el monstruo abrió los ojos. Se había despertado, pero cuando la cabeza se desprendió su mirada aún reflejaba la incredulidad del momneto. Karolo lo había hecho, lo había conseguido, y ahora no sabía como sentirse.

Para C.