jueves, 2 de mayo de 2013

23


Una que se hace mayor. Una que hace nada estaba nerviosa por si se podría bañar en la playa en su primera excursión de fin de curso (aún recuerdo llegar al médico el día que me quitaron los puntos de la operación de apendicitis con 9 años y preguntarle al médico acojonada  que si me podría bañar en la playa la semana siguiente) ahora está pensando que hacer al acabar la carrera. Son 23 años a mis espaldas, para unos soy una vieja, para otros una yogurina, para mi son los justos y necesarios. ¿Para que más o para que menos si estoy en la mejor época de mi vida hasta ahora? Probablemente yo no sea como el buen vino y no mejore con los años, hace mucho tiempo que dejé de ser una niña de anuncio. Pero, la verdad, no quiero ser una niña de anuncio, estaba bien ser mona antes, ahora, creo que no lo necesito. 23 es un buen número, me gusta. Pienso disfrutarlos. Los que lean esto que disfruten el número que quieran, los que tengan, más o menos.

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